Y para comer… espeto de sardinas

No podemos sino empezar diciendo que el espeto de sardinas es una auténtica delicia. Seguramente no hay un manjar más malagueño que el espeto, que podemos encontrar en cualquier chiringuito de los cientos que salpican nuestros más de 170 kilómetros de costa. Pero, ¿qué es el espeto? ¿En qué consiste su elaboración? En este post te vamos a contar algunos datos muy interesantes sobre este popular plato malagueño.

Básicamente, el espeto consiste en ensartar sardinas en una caña para asarlas a la leña. La técnica es bien sencilla y el resultado, espectacular. Las sardinas deben ensartarse (espetarse) en la caña atravesando su lomo con cuidado de que la espina quede por debajo de la caña para que no se rompa cuando se le dé la vuelta. Las sardinas deben estar cuidadosamente colocadas y ordenadas y a la distancia justa de las ascuas, para que queden ni crudas ni secas, y al punto justo de sal.

Tradicionalmente, las sardinas se asaban clavadas sobre la arena de la playa pero, por higiene y comodidad para los espeteros, la técnica se ha depurado bastante. A día de hoy se usan unas barcas que se colocan en la playa, frente a los chiringuitos, y que contienen la arena y la leña. Estas barcas en muchas ocasiones son metálicas y móviles, de forma que se pueden orientar de distinta manera según sople el viento.

No hay chiringuito sin barca ni barca sin espetero

No hay chiringuito en toda la costa malagueña sin barca ni barca sin espetero y, si me apuras, es difícil encontrar una mesa en la que no se haya servido un espeto. Tal es la fama de este tradicional plato. A ello ayuda también que es muy barato y que en ocasiones se usa como reclamo para captar a los clientes. Mucho se ha hablado en los últimos veranos de la “guerra del espeto”, sobre todo en los barrios de la capital malagueña de El Palo y Pedregalejo, en los que no es difícil encontrar espetos de seis sardinas por dos euros, e incluso más baratos.

Los meses de verano son los mejores para comer sardinas, no solo por el puro placer de sentarse en una terraza a degustar el espeto sino también porque es cuando este pescado alcanza su máxima calidad. Cualquier malagueño con el que acudas a un chiringuito te contará que los meses sin erre (mayo, junio, julio y agosto) son los de la sardina.

¿Pero de dónde viene la tradición del espeto? Al parecer, los vecinos de El Palo tienen mucho que ver en esto. A finales del siglo XIX la sardina era uno de los pocos alimentos que estaban al alcance de casi todos, ya que quien más y quien menos en el barrio se dedicaba a la pesca y a la venta del pescado. Con la llegada del tranvía y del tren, los pobladores de otras zonas de Málaga empezaron a trasladarse a este barrio de las afueras para disfrutar de sus playas. Los vendedores de pescado aprovecharon para empezar a ofrecer a los visitantes las sardinas que asaban sobre la arena y empezó a popularizarse el espeto. Para ensartarlas, usaban los cañaverales que entonces se asentaban sobre la propia playa.

«Asín no, majestá, asín no»

La anécdota más sonada de la época fue la popularizada por Miguel Martínez Soler, fundador del merendero Gran Parada (el mítico Casa Pedro en El Palo cerrado ya desde hace algunos años). Se cuenta que el rey Alfonso XII recaló en el local que regentaba “Migué” cuando visitaba las zonas de Granada y Málaga devastadas por los terremotos del día de Navidad de 1884. Cuando vio al Rey echar mano del cuchillo y el tenedor para degustar las sardinas no dudó en acercarse a él: “Asín no, majestá, asín no”, le dijo. Ante la mirada inquisitiva del monarca, prosiguió: “Con los deos, majestá, con los deos”.

Sea verdad o no, lo cierto es que a día de hoy la sardina es uno de los pocos alimentos que no está mal visto comer con las manos. Y es que, si lo hizo el mismísimo Rey, ¿cómo no vamos a hacerlo nosotros? Eso sí, es conveniente tener luego una toallita cerca porque desprenderte del olor de la sardina no es nada fácil.

Pues esto es el espeto malagueño. Un manjar de reyes al alcance de cualquiera. La reina del espeto es la sardina, pero también pueden prepararse al espeto otros pescados como la lubina, la dorada o el calamar. 

Si piensas hacer una escapada a Málaga, no dejes de pasar por el chiringuito a probar esta delicia, porque el espeto donde sabe bien de verdad es en Málaga. Seguro que repetirás.